viernes, julio 14, 2006

¡A la felicidad por la electrónica!

Yo tenía un teléfono móvil de primerísima generación. Era del tamaño de la Guayana Francesa, sonaba trrrot-trrrot y el culmen de la multimedia para él era dibujar un sobrecito cada vez que recibía un mensaje. Y lo cierto es que le tenía cariño, porque después de cuatro años de convivencia, caídas al suelo y zambullidas mochileras con botellas de fontvella mal cerradas, el pleistomóvil y yo éramos como hermanos. Eso sí, todos mis conocidos cuando me veían sacarlo y marcar tud-tud-tud abrían mucho los ojos y decían: "Pero...¿qué haces con esa mierda pordiosss?¡¡si ahora tienes uno nuevo con tecnología hitech-flichflach con bluchú y güinguas por cuatro euros!!" y entonces yo bajaba la antenita de mi pleistomóvil ¡zups! y decía "Hombre, es que a mí lo del flichflach tampoco creas que...", a lo que ellos, quitándome el teléfono de las manos con ojos desorbitados, contestaban: "Pero a ver...¿qué puedes hacer con este trasto?" y yo ponía cara de besugo y respondía: "Pues... ehm... ¿llamar?"

Hace unos días me regalaron un nuevo móvil en precumpleaños que es la polla (con perdón). Tiene cámara de fotos, cámara de vídeo, videoconferencia, dibujitos, tirulitis, navegador gprs, churiburrios por aquí y por allá, te descarga google maps, te reproduce emepetrés, te avisa de tus correos electrónicos, te rehoga las espinacas... bueno... es un cachito de gloria de 95 grs.

Después de 72 horas agarrado al manual de instrucciones, hoy por fín he logrado averiguar cómo se cambia el timbre. Y después de 2 horas agarrado al servicio AMENA por fín he logrado averiguar que los operadores no tienen paciencia con las personas de natural cebollino en servicios wav, bluchús y güinguas.

Y sé que esta tarde, cuando vengan a verme y a traerme margaritas por lo de la bronconeumonía, cogerán el supermegamóvil y me dirán "¡Heeeeey! ¡ESTO SÍ QUE ES UN TELÉFONO MÓVIL! dime, dime...¡dime todo lo que puedes hacer con esta maravilla!" y yo pondré cara de besugo y responderé: "Pues...ehm...¿llamar?"

sábado, julio 08, 2006

Agua, tocado y hundido

jueves, julio 06, 2006

El natur-flipe

Y que yo no sé cómo demonios me he metido en esto. O quizá recapitulando, tal vez sí.

Quizá no debí entrar en esa conversación sobre mis raíces árabes. Quizá no debí de asentir entusiasmado cuando dijo aquello de "tú tienes que ser un experto en yerbas". Quizá no sopesé las consecuencias al contestar que yo me sabía recetas ancestrales "de flipar". Quizá no debí ofrecerle que viniera esta tarde a probarlo. Quizá.

Y quizá de esa forma habría evitado que se lo contara a su amigo el colgado. Y que su amigo el colgado se apuntara y se lo contara a su hermano el bicolgado. Y que su hermano bicolgado se lo contara a su novia policolgada alias "la Merche". Y que la Merche se sumara y se lo contara a su colega de clase que es ciberpunk. Y que el ciberpunk se lo dijera a sus tres colegas de "Sanse". Y que uno de los colegas de "Sanse" se lo contara a su primo el Suso que "es un dark-metal autentico de los de toda la vida - tronco - yamentiendes". Y que el Suso no se lo contara a su compañero de taller que "pasa chinas en Malasaña y le molan estas movidas-tuyasabes".

Y todos esos quizases son lo que yo tendría que haber tenido en cuenta, para no tener ahora que explicarles a los dos colgados, a la Merche, a los cuatro ciberpunks, al dark-metal y al pseudocamello que esperan encontrar esta tarde en mi salón la experiencia alucinógena de su vida, que en realidad lo que yo pensaba ofrecerles era una tacita de té tunecino con escaramujo.

martes, julio 04, 2006

Su gran oportunidad

Pues si que sería fantástico eso de que la vida encajara a la perfección y uno terminara siempre trabajando en aquello para lo que estudia, pero... incluso suponiendo que termine la carrera con más brillo que el pelo de Bertín, ¿cuántas posibilidades tendré de decir eso de: "Pues yo soy filósofo"?, más bien pocas, claro, salvo que lo diga a mis ocho perros, mientras bebo a morro de un brik de tinto donsimón y empujo un carrito lleno de bolsas.
Eso era justamene lo que yo quería decirle a Flora. Por que habían surgido trabajos de dependienta, de camarera, de asistente de biblioteca, de etiquetadora, de recepcionista, de acomodadora, de gogó de discoteca cutre, de empaquetadora de perchas, de cuasisecretaria... Y a todos había dicho lo mismo: -Perdone, pero yo soy LICENCIADA EN PSICOLOGIA INFANTIL y eso está muy por debajo de mis posibilidades.-
Y aunque yo me dedicaba a poner cara de entusiasmo y decir -¿¿gogó de discoteca cutre?? ¡qué fantástico! ¡Podrás bailar metida en una jaula!- la respuesta siempre era la misma. -Perdona pero yo soy LICENCIADA EN PSICOLOGÍA INFANTIL y eso está muy por debajo de mis posibilidades.-

Solicitaron personal para el complejo temático Port Aventura. Ella mandó su flamante curriculum universitario de Licenciada cum laude en psicología infantil, con máster en desarrollo infantil y psicopedagogía. No tardaron ni dos semanas en llamarla, ni ella en llamarme a mí y chillarme -¿lo ves? ¿lo ves? ¡aprende de mí, Ariel! JAMÁS debes rebajarte en materia laboral. SOMOS UNIVERSITARIOS. ESTAMOS POR ENCIMA DE LA MEDIA y sólo hay que saber esperar a que alguien reconozca nuestro potencial y nos ofrezca lo que DE VERDAD nos corresponde.-

Así que nada... si vais a Port Aventura este verano, y al ir a haceros la foto observáis que el Pájaro Loco está llorando, ya sabéis por qué es.

sábado, julio 01, 2006

Rayuelilla

soy "el amor de tu vida"

comprendan todos para siempre que

te seguiré a sol y sombra hasta que

flaqueen tus esperanzas

Jamás renunciaré a ti aunque

se apague esa sonrisa de tu rostro

Y no permitiré de ningún modo que

terminen los miedos y las incertidumbres

mientras esté a tu lado, haré lo imposible para que

se pueda mantener el amor con artimañas

pese a que haya tarados que piensen que

tu felicidad será mi principal misión

te aseguro sin resquicio de duda que

como en otros tiempos

te sentirás abandonado

todos verán claro lo absurdo que es creer que

para tratarte como te mereces

mi admiración y respeto son necesarios

porque si hay algo seguro es que

no te quiero de corazón

y sólo un imbécil puede creer que

cumplo lo que prometo



¿Ya lo has leído? Bueno, pues respira hondo y vuelve a leerlo. Pero ahora de abajo a arriba, una línea cada vez.

for you

Ser el niño que no soy

Cuando yo era pequeño había un niño que dormía en la litera de al lado de la mía abrazado a un oso de trapo. No recuerdo que fuera un oso demasiado grande, ni bonito, y desde luego no tenía pinta de caro, pero yo envidiaba terriblemente a ese niño. Supongo que porque daba por hecho que detrás de un niño con oso de trapo en la cama, había alguien que se lo había regalado y le había acostumbrado a dormir con él desde bebé, y eso olía a familia.
Con el primer dinero que robé, me compré un oso de trapo. Un oso naranja bastante espeluznante que habría puesto los pelos de punta a la niña del exorcista. Y yo ya era mayorcito para meterlo en la cama y desde luego, en un campeonato de osos de trapo éste no hubiera ganado precisamente el primer puesto, pero aún así me pareció el tesoro entre los tesoros y la victoria entre las victorias. Y cada vez que alguien me preguntaba por el engendro naranja yo decía -"Es mi oso de trapo de pequeño. Me lo regaló mi madre."-

Ya soy mayor. He seguido comprando osos de trapo todos estos años, tú lo sabes. ¿Cuántos habrá en la cesta que viste? ¿veinte? ¿treinta?. Encima de la estantería hay cuatro más y en un cajón bajo la cama escondo otros seis. Seguirán aumentando. Cada vez que visito algún lugar nuevo nunca me voy de allí sin haber comprado un oso de trapo. Pero cuando alguien me pregunta por el oso naranja tan feo que hay encima de la cama, yo siempre respondo lo mismo: -Ese es mi favorito. Mi oso de trapo de pequeño. Me lo regaló mi madre.-

Sé qué no es verdad. Sé que lo compré hace apenas cuatro años. Y sé que no había madre, ni había nada en la cama de mis siete años, pero aún así miento. Sigo mintiendo y sigo sin sentirme culpable al hacerlo. Supongo que porque en realidad no se lo estoy diciendo a ellos, sino a mí. Y yo me perdono porque así lo necesito. Necesito que sea mi oso de trapo de pequeño. El que me regaló mi madre. Mi favorito.
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