10, el sofá perfecto
| Siempre pensé que yo debería haber sido un niño de la operación plus ultra. De esos que bajo el manto del generalísimo recorrían toda España con juguetes y chiripitifláuticos, como premio a su dura vida y abnegación total. Porque si Bertita Moreno cuidaba de sus abuelitos paralíticos mientras pastoreaba a las cabritas, yo cuido de mi compañerito "cagoentóhijosdeputa" y mi perro-vaca. Y oye...que su mérito y su abnegación conlleva ¿eh? Vale, bueno, sí...también puede ser que simplemente esté mordiendo las paredes porque necesito un sofá y aquí nadie se pone de acuerdo. Que mientras yo me lanzo en picado hacia el sofá pata-plástico más barato del ikesurtido (*), por no desentonar cuando comamos encima las madalonias y bocadillos de ferna de pa (ver post de ahí abajo), mi compañero se lanza en plancha al sofá no-puedo-creerlo de los que duran un par de reencarnaciones y mitad de otra (y al que pagas en esas y otras cuatro más), aludiendo su necesidad imperiosa de que cuando toque bajarlo a la basura para sustituirlo por otro nuevo, ya le pille demasiado viejo como para poder empuñar un hacha (y es que los hombres de ahora no son como los de antes, qué carajo, porque anda que no quedaban pintureros los Pontipi haciendo volatines con el hacha y la camisa de cuadros, para que ahora me venga este a lamentarse por un dedo de más o de menos. Total... ¡si aún le quedarían nueve pordioss!). Y paralela a ambas movidas, tenemos al perro-vaca, que se decanta por la cómoda opción del sofá masticable, hartito como está de tener que chuperretar gomaespumas y maderos con un heliogábalo rubio de ojos inyectados en sangre, persiguiéndole por el pasillo a golpe de fregador. En resumidad cuentas, que estoy por acercarme a la oficina del consumidor a denunciar un flagrante delito de publicidad engañosa, porque demonios... en mi catálogo de IKEA NO ESTÁ el sofá que necesito. Esto es... Un sofá pata-plástico, biodegradable y con sabor a panceta. (*)ojo, ike de ikea, no de iker jiménez. |








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