La estrategia española
| En IKEA te regalan un vale para un perrito caliente si en la cola de la caja tienes más de cuatro personas por delante de ti. Y esa es una tonterías de tantas que ponen en los carteles promocionales, que ni lees ocupado como estás en averiguar cómo demonios encuentras el VLATKÄS en el pasillo 25, sección 3, estantería B, longitud H.... O al menos, yo no lo hago. Él sí. Y fíjate que ni me extrañé cuando me hizo dar nueve vueltas alrededor de las pajitas de refresco y doce alrededor de las servilletas. "Querrá hacer un picnic conjuntado", pensé. Y tampoco me extrañó los cuatro amagos que hizo de colocarse en una caja, y las cuatro retiradas, aludiendo que no había mirado bien las jirafitas de peluche. "Querrá hacer un picnic conjuntado con jirafita de peluche", pensé. Es más... ni parpadeé la quinta vez que quiso volver a dejar la caja donde nos habíamos puesto, para mirar de nuevo los martillos. "Querrá clavar la jirafita de peluche al picnic conjuntado", pensé. Ahora bien... cuando me llevó en volandas agarrado a mi VLATKÄS al grito de "¡¡ALLÍ!! ¡¡ALLÍ!! ¡¡CORREMECAGOENDIOSSSS!!" algo empecé a sospechar. Y para cuando me pegó un codazo en las costillas chillando a grito pelado: "¡AQUI HAY CINCO, OIGA, AQUÍ HAY CINCO!" ya supe (previa comprobación de que no hubiera cogido sin darme cuenta cuatro VLATKÄS más) que algo extraño estaba pasando. Luego, ya consumido el vale e ingerida la pitanza, mientras ultimaba el churripi-churripi del dedo pulgar, me decía "La próxima vez, protestamos a la española en plan qué-vergüenza cuánta-gente luego-mucha-publicidad, a ver si logramos también la cocacola..." y yo pensaba que, aún sin moño azul, vestidito, ni collar de perlas, nunca jamás en la vida me había sentido tan cerca de ser Marge Simpson. |








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