Homo pezonus
| Pues en esas estaba yo enviando fotos de mi teta izquierda por estos mundos de blog, cuando de pronto, inspirado por el arroz con leche de la sobremesa, me ha dado por tener una disertación metafísica con Jim sobre la completa inutilidad de los pezones masculinos. (Nosotros somos así. Intelectuales y metafísicos. Sólo hay que ver la influencia de Goddard y Truffaut en nuestra road-movie del lagarto Peláez). El caso es que estaba yo dando vueltas a por qué demonios nos había plantificado Dios dos tetillas que no tenían más utilidad que colgarles churiburris para hacer mono. Porque es bien sabido que con el apéndice y el cerebro, el hombre andaba más que surtido de chicha inútil, por mucho que sobraran excedente de algún mamut, así que ¿no hubiera sido mucho más práctico pasarnos una espatulilla y dejarnos el peshito tipo Ken Superstar? ¿acaso no se dió cuenta el omnipotente de que no sólo hubiésemos terminado antes, sino que encima tendríamos una guarrería menos que sobar en un quítame allá ese folle, con lo cual, Dios contento, el foro de la familia contento y Benedicto más feliz que un abuelo merendado? Pues no. Resulta que no. Resulta que los pezones masculinos también tienen derecho a vivir, mira tu por dónde, porque lo de los churiburris no era su única utilidad. Y es que según parece y Jim cuenta, tras arduos estudios de los más prestigiosos grupos investigadores científicos del mundo, se ha llegado a la conclusión de que unos cuantos magreos pezonales, provocan que el organismo segregue oxitocina, una potente hormona que producimos durante el orgasmo, y que nos lleva a un agradable colocón de felicidad, seguridad, amabilidad y confianza en el que tengamos enfrente en ese momento. Hala. Y aprendida esta tontería, ya me voy feliz a la camita ¿ves? tanto preocuparme por el hipotecario que tenía que pedir, tanto sufrir con que no me lo iban a dar... y total, ¿para qué? pues para nada. Tan sencillo como acercarme mañana al banco, sobarle los pezones al director y preguntar dónde firmo. Y a otra cosa mariposa. |








<< Home, sweet Home