viernes, septiembre 15, 2006

Are you sure, coño?

Pues resultó que el tío del tío de un vecino de un amigo mío, tuvo un derrame cerebral. Y le pilló solito en su casita de las montañas, a 3 kilómetros del pueblo más cercano y sin una aspirina que echarse p'al coleto. Así que, consciente de que algo raro le estaba pasando detrás de los mareos, los dolores de cabeza y el zum-zum de los oídos, cogió carretera y bajó al pueblo cagando leches. Y cuál no sería su sorpresa, cuando llegando a sus vecinos, quiso explicarles que necesitaba una ambulancia y sólo fué capaz hacerlo en inglés. El castellano, su idioma natal, había desaparecido completamente de su cerebro sin dejar el más mínimo rastro.

Y todo esto que parece una tira de TBO no lo es. Porque resulta que nuestro idioma natal, el que aprendemos detrás del gugú-tata, se almacena en uno de los dos hemisferios del cerebro, mientras que el resto de las lenguas que añadimos a posteriori, léase inglés, latín, sánscrito, conquense... se almacenan en el otro medio. Obviamente, el prota de nuestra historia fué afectado de aquel lado del cerebro que conservaba su lengua natal, mientras que el que conservaba el inglés aprendido a posteriori, permaneció intacto al derrame.

Y que nada... que digo yo que menos mal que fué el tio del tío de un vecino de mi amigo porque lo que soy yo, iba a llevarlo más bien crudo intentando suplicar una ambulancia a mi compañero a golpe de ¡Mai tailor is rich! ¡Helmi! ¡Mai pensil is in de teibol! ¡de dour is open! ¡plis!

Vamos... que fijo que además del segundo infarto, alguna que otra hostia también me llevaba conmigo at the jóspital.
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