La juventud de hoy está corrompida
| La juventud de hoy está corrompida hasta el corazón. La juventud de hoy es mala y atea. Y están hechos de la piel de Barrabás. Que ya nos lo dicen por la tele alto y claro: se dedican a darse palizas unos a otros, a grabar sus hostiones en vídeo y distribuirlo entre ellos con sus móviles multimedia y esa peste de Internet. Se entretienen torturando a los mendigos, prendiéndoles fuego en holocausto a su dios SMS. Y empujan a sus pobres compañeros de clase al suicidio confabulados desde sus odiosos messengers. La juventud de hoy es perezosa. Que se les vé el plumero. "En Francia luchan por sus derechos... y aquí de botellón". Son tan indolentes y farrulleros que requieren una horda de policias que les registren los bolsillos en los parques y puertas de colegios. Porque cuando son menores no les enchironamos, pero la multa de 300 euros por porreros no se la quita ni Harry Potter. La juventud de hoy jamás será lo que la juventud ha de ser. Que les importan un pimiento los Grandes Temas, ocupados como están ensuciando con spray de colorines las paredes, o perforándose el ombligo mientras resuelven un sudoku. La juventud de hoy no será capaz de preservar nuestra cultura. Están demasiado infestados por los videojuegos e Internet (dónde todo el mundo sabe que sólo podrán encontrar pornografía y narcotrafico o, peor aún, descargar canciones con copyright sin pagar un céntimo por ello). Pero todo esto la juventud de hoy, ¿eh?. Y sólo la de hoy. Porque la de antes no era así. La de antes se iba con una monja de excursión a la montaña donde cantaban bonitas canciones basadas en palabras que empiezan como las notas musicales. Ay no. Calla. Que en realidad esa juventud estaba corrompida por la música rock que les transformaba en "adoradores del diablo" (1956). Buf, y la de 1954 tampoco se salvaba, que a sus miembros los comics "les convertirían inexorablemente en delincuentes juveniles". Ni la de 1926, porque el teléfono "les volvía totalmente perezosos". Ni la de 1909, porque el cine les iba a empujar a llevar "vidas disolutas". Ni la de 1816, porque según el Times de Londres se entregaban al "obsceno y contagioso" éxito del waltz, un "indecente baile extranjero"... "La juventud de hoy está corrompida hasta el corazón, es mala, atea y perezosa. Jamás será lo que la juventud ha de ser, ni será capaz de preservar nuestra cultura." (Inscripción grabada en una tablilla babilónica del siglo XI antes de Cristo) |








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