Vergüenza nipona
![]() Os presentamos el "Kaba-kick". Sólo para la visión japonesa del mundo puede ser entendible esta pistola de juguete. Sirve para jugar a la ruleta rusa, pero en lugar de balas dispara divertidas patadas de hipopótamo de goma directamente a la sien del niño que pierda la partida. Una juerga, vamos. Diversión asegurada para pasar un buen rato con los amiguitos. ¿Por qué tienen los japoneses esta obsesión tan morbosa con la muerte? El escritor Yukio Mishima, que se suicidó en 1970 después de un fallido golpe de estado, escogió para terminar con su ilustre vida el método ritual conocido como seppuku (hara-kiri). En el antiguo Japón el hara-kiri era una forma honorable de morir, y aquel que moría en la vergüenza podía desprenderse de ella si lo llevaba a la práctica. Se dice que un fiel seguidor del literato, y encargado de decapitar a Mishima tras su seppuku, preguntó para qué necesitaban un paño con vendas que llevaban consigo, y que éste respondió: - Mañana los dos debemos taponarnos cuidadosamente el ano si no queremos defecar durante el seppuku. Es decir: el esparcir sus vísceras sobre la alfombra le parecía infinitamente más honorable que perder el control del esfínter mientras recorría el interior de su abdomen con una katana. Sí, porque esto último le hubiera ocasionado una vergüenza imperdonable. Algo peor que la muerte para su cabeza nipona. Tengo la teoría de que es precisamente la vergüenza la razón por la que se ha puesto de moda entre algunos jóvenes japoneses el citarse por internet con otros suicidas potenciales para acabar con su vida en grupo, normalmente respirando el dióxido de carbono producido por el motor de un coche. Son tan estrictos en sus convenciones sociales y en sus estándares tradicionales del honor que, aunque se arrepintieran en el último momento, serían incapaces de echarse atrás por no caer en vergüenza con quienes se han citado con ellos para quitarse la vida. |









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