miércoles, abril 12, 2006

Padrino búfalo

Tengo un trauma horripibundo porque no tengo mamá. O sea...la tuve, ojo, no es que me encontraran de pequeño en una chirimoya, pero se murió cuando yo aún estaba en el cómodo formato bolsillo, y NADIE nunca jamás en mi vida me ha dicho eso de "abrígate hijo", ni tampoco "quieres otro trozo, tesoro" o "todo el día trabajando como una negra para que venga el niño a pisarme el fregado".
Mi trauma horripibundo se extiende a papás y hermanitos. Tampoco tengo de eso porque a mí todo me dura poco (que se lo digan a Tonete, el muñeco futbolista). Nunca me dijeron cosas bonitas de papá como "Quítate de la pantalla, coño", ni cosas dulces de hermanito como "fuera de mi cuarto, imbécil".

Pero lo más terrible... lo más duro para mí... la espantosa consecuencia de mi agujero familiar es que... ¡¡No tengo padrinos!! Se puede vivir sin mamases, papases, ni hermanitos. Pero... ¿cómo? ¿¿como se puede vivir sin padrinos?? ¿quién me regala a mí llegadas estas fechas un conejito de Pascua? ¿eh? ¿¿¿QUIÉN, PORDIOSSS, QUIÉN??? (léase con voz de miedo total)

Le lloro a Jim y le digo que a falta de padrinos, papases, mamases y hermanitos, se encuentra en la obligación moral de comprarme un conejito de Pascua con sorpresa dentro para que haga tluncu-tluncu cuando lo agite (al conejito, no a Jim). Jim dice que si no me conformo con un huevo kinder porque los conejos le dan mal rollo. Yo le digo que a mí me da mal rollo el niño kinder de los dientes fosforitos. Él me dice que entonces me regalará un huevón de Pascua. Yo le digo que prefiero el conejito porque las orejas aseguran un 10% más de chocolate. Él dice que AÚN ASÍ le siguen dando mal rollo, así que me regalará una gallina de Pascua. Yo le digo que las gallinas no tienen orejas, así que no aseguran un 10% más de chocolate. Él me dice que entonces elija un p**o bicho de Pascua que no sea un apestoso y jod**o conejo.

Finalmente pactamos un ornitorrinco de Pascua. Haciendo cálculos gano cerca de un 20% de chocolate sobre el conejito y un 15% de chocolate sobre la gallina. Jim sale de casa visiblemente afectado por lo del niño kinder, porque le oigo farfullar "pu*o niño de los coj**es" por el pasillo.

Tiene razón. Es una vergüenza lo de los dientes fosforitos.

Jim vuelve a casa con el Choconova y un extraño rictus de locura en el trigémino. Como le veo un poco crispado, le digo que bueno... que un huevón de pascua tampoco estaría mal. Él me mira con los ojos inyectados en sangre y dice "tú te comes un ornitorrinco como yo me llamo Jim".

Mientras le veo manejar las minicucharitas y los minimoldes, y abrir las minibolsitas con los dientes, me embarga la emoción. Es conmovedor lo mucho que me ama...
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