Curiosidades del desamor
| Existen varios modos distintos de enfrentarse a una crisis. Los hay que lloran, gritan, duermen, se empastillan, reprochan, rompen, callan, disimulan, vacían neveras, destrozan fotos, toman decisiones, se cortan el pelo, se tiran por la ventana, se automutilan, compran compulsivamente, vomitan, berrean, levitan, se pasman... Yo dejo de comer. Tú caminas. Cuando han pasado 29 horas desde el disgusto y descubro que puedo palparme una costilla más, a ti te han visto ya pasar a toda velocidad cruzando el Paseo del Prado con paso sincopado de conejito Duracell. Entonces es cuando te llamo al móvil y digo eso de: "Oye, puedes parar ya, que ya te quiero." Y tú, con respiración agitada responderás: "Vale. Y yo a ti, así que llama al chino y ve pidiendo menú para seis, que en diez minutos estoy en casa." Y dejaremos la dulce reconciliación para dentro de un par de días, cuando yo ya no parezca un cochinillo en matanza y tú puedas volver a mover los tobillos sin gemir. For you |








<< Home, sweet Home