El ameno paréntesis
| Primero vino la gastroenteritis. Una juerga. Luego me deshidraté. Toma marcha. Después me ingresaron. Viva la pepa. La vía de la vena me formó una flebitis. Yupi. Me dieron un camisoncito con el velcro gastado y enseñé las nalgas por el hospital. Olé. Me luxé un tendón del pie al ir a echar un pis por mi cuenta. Arsa. Mi compañero se cargó el mecanismo de la cama y tuve que dormir en "posición de lanzamiento". Wonderful. Y cuando ya no podía salirme nada peor, me llamó mi vecina monja para decirme que me había jugado 20 euros en la tómbola benéfica y había conseguido "fabulosos premios". Esto es: 1 Reloj paellera. 2 Camisetas "No a la piratería" 1 Gorrito de la cadena Cope 1 Abanico de plástico con florecitas. 1 Reloj-termómetro con delfines y purpurina que se ponen rosas cuando llueve. Y es que ya lo decía Julie Andrews: cuando el señor cierra una puerta, en algún lugar te endosa un reloj-paellera. Y claro... la vida vuelve a tener sentido. |








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